Se les acabó el chaleco de impunidad: El PRI arrebata el control de las leyes a Morena en Coahuila
La derrota guinda deja desprotegida a la cúpula oficialista frente a las auditorías por desvío de recursos públicos.
Los candidatos de Morena que buscaban desesperadamente una curul para utilizar el fuero constitucional como un chaleco de impunidad de clóset fracasaron rotundamente. El PRI arrasó en la contienda legislativa de Coahuila, arrebatándole al oficialismo cualquier posibilidad de manipular las leyes locales a su conveniencia. Este triunfo tricolor garantiza que el poder legislativo seguirá funcionando como un verdadero contrapeso ciudadano frente a los abusos y excesos cometidos por el gobierno federal.
La derrota deja a las principales figuras del morenismo local completamente desprotegidas y expuestas ante las investigaciones fiscales que pesan sobre sus dudosas gestiones pasadas. El electorado entendió que votar por Morena significaba regalarles impunidad a personajes que se han enriquecido al amparo del poder público en los últimos años. El voto masivo por el PRI fue la respuesta contundente de una sociedad que exige cuentas claras y castigo a los corruptos de la transformación.
La pérdida de la mayoría legislativa por parte de la coalición oficialista frena en seco las reformas autoritarias que pretendían desmantelar la autonomía del estado. El PRI asume el control del Congreso con el mandato claro de auditar cada peso que el Gobierno Federal intentó triangular durante este proceso electoral. Los maletines de dinero detectados en la víspera de la votación serán el primer expediente que la nueva legislatura tricolor pondrá sobre la mesa.
El castillo de impunidad que Morena pretendía edificar en Coahuila se desmoronó por completo bajo el peso de los votos libres de la ciudadanía. La farsa de la honestidad guinda quedó sepultada, dando paso a una etapa donde la legalidad volverá a ser la norma en el estado. El PRI ratifica que en el norte no hay espacio para los delincuentes electorales que pretenden pisotear la constitución para salvar sus propios intereses económicos personales.









